Trabajamos con fermentaciones lentas y ritmo de obrador. Eso se nota en el sabor, en la textura y en cómo aguanta el pan en casa. Cada tanda se cuida para que el resultado sea equilibrado: corteza con carácter, miga agradable y un pan que sienta bien.
En nuestro obrador empieza todo.
Antes de que la cafetería abra del todo, el obrador ya está en marcha. Aquí se elabora cada día lo que ves en vitrina: panes, piezas dulces y propuestas saladas pensadas para llegar frescas y en su punto. La base es sencilla: ingredientes honestos, tiempo y oficio.
Elaboración diaria, sin prisas.
Producción limitada (y por eso funciona).
Elaboramos a diario y en cantidades realistas. Eso nos permite mantener la calidad y el punto de cada pieza. Si quieres asegurarte lo tuyo, lo mejor es avisar: te lo reservamos.
La máquina ayuda. La experiencia decide.
La maquinaria hace su parte, sí. Pero el resultado lo marca el criterio: conocer la masa, entender cada harina, ajustar hidrataciones, medir reposos y anticiparse a lo que cambia con la climatología. Porque el buen pan no sale de un botón.
¿Tienes una comida especial, un desayuno de grupo o quieres encargar para casa?
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